«El sector agrario está integrado, en su gran mayoría, por pequeñas y medianas empresas, arraigadas en un territorio y que contribuyen a la sostenibilidad económica, social y medioambiental del mismo. Es ejemplo de buenas prácticas para otros sectores en muchos sentidos y eso tenemos que ponerlo en valor. Si nosotros no decimos lo que somos, otros nos dirán lo que no somos. No lo permitamos», subrayó Gabriel García Martínez, director del Master de Formación Permanente en Responsabilidad y Sostenibilidad Corporativa de la UPV, durante su intervención en el XI Encuentro de la Ingeniería Técnica Agrícola (ITA) del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados de Valencia y Castellón (COITAVC).
Este evento puso el foco en el papel clave del sector primario como agente vertebrador, dinamizador e impulsor de la sostenibilidad de los territorios en los que desarrolla su actividad, con visión a largo plazo.
Nuestro director fue el encargado de la ponencia central, ‘Claves sobre el futuro de los sistemas alimentarios. Una visión desde la responsabilidad social empresarial’, en la que hizo un recorrido por el complejo contexto que afronta el sector, que se ha agravado en los últimos años por las circunstancias geopolíticas, la presión de la competencia desleal y de las grandes cadenas de distribución y el tsunami regulatorio aprobado en Europa para cumplir con los grandes compromisos de las agendas globales de sostenibilidad.
«Una empresa es socialmente responsable cuando se preocupa y se ocupa por adaptarse al cambio», subrayó.

«Estamos inmersos en entornos frágiles, complejos y volátiles, marcados por la incertidumbre, y nos tenemos que acostumbrar a gestionarlos. El principal foro de sostenibilidad de España, Forética, destaca cuatro ámbitos clave para la transformación y sobre los que el sector primario debe actuar: cadena de valor; modelos de producción sostenible; alimentos y productos nutritivos y sostenibles, y buena gobernanza y colaboración. Como especialistas y conocedores de la tecnología dentro de un sector como el agroalimentario y con una titulación transversal, las y los ingenieros de nuestro ámbito profesional tenemos que trabajar en estos retos y en aprovechar y generar nuevas oportunidades», aseveró García Martínez.
En esta línea, el profesor hizo mención no solo al ámbito alimentario, sujeto a mayor presión, sino a actividades en torno a la gestión y transformación de recursos y materias primas, energías renovables,… que abren nuevas posibilidades de explotación del suelo, en un contexto de reestructuración de la actividad agraria.
«Estamos asistiendo a una retirada de mano de obra, que se acentuará en los próximos años -se espera que un 70% de los titulares de explotaciones llegarán a su jubilación en la próxima década-, una mayor concentración de explotaciones en manos de personas jurídicas y una creciente tecnificación. Todo ello está llevando a una transformación total del sector primario tal y como se configuraba tradicionalmente», advierte.
En cuanto a los desafíos, uno de los grandes retos que tendrá que afrontar el sector de forma inminente es el cumplimiento de las obligaciones que resultarán de la entrada en vigor de la ‘Directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad’ (CSDDD), cuya aprobación definitiva se prevé para las próximas semanas.

«Si bien se establece en esta norma una aplicación progresiva, empezando por las grandes empresas, las pymes, a pesar de no estar directamente obligadas, sí lo van a estar indirectamente, al ser parte de la cadena de suministro. Por su parte, el sector primario, la industria agroalimentaria, está entre dos embudos, las grandes multinacionales de insumos agrarios y las grandes cadenas de distribución que ponen los alimentos a disposición del consumidor final, y eso complica el análisis de la cadena de valor. En el caso de Alemania, ya está en vigor una ley de cadena de suministro. La Directiva de Diligencia Debida hará que se armonice este tema en todos los países a nivel europeo».
Ese mismo efecto tractor se observa en el caso de la financiación, dado que inversores y entidades financieras exigen, cada vez en mayor medida, criterios de sostenibilidad al valorar sus operaciones. Una tendencia que se ve, también, reforzada por la taxonomía definida en la Unión Europea.
Unidad y alianzas
«El desarrollo de tecnologías de agricultura de precisión o la implementación de prácticas agroecológicas han llegado para quedarse y en la Comunitat Valenciana estamos en una posición única para liderar la transformación hacia sistemas agrícolas modernos y a la vanguardia de Europa», subrayó el conseller de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, José Luis Aguirre, que presidió el XI Encuentro de la Ingeniería Técnica Agrícola (ITA), en el que fue reconocido como ‘Colegiado de Honor’.

«Defender el campo valenciano es misión de todos y los ingenieros técnicos agrícolas (ITAs) somos una pieza esencial. Desde la UE parece que están empezando a escuchar algunas de nuestras demandas. Necesitamos una PAC que mire más por nuestra gente y una ley de restauración de la agricultura. Las oportunidades son grandes y relevantes», subrayó el conseller.
Por su parte, Emilio Martí Monzonís, presidente del COITAVC, defendió la necesaria unidad dentro del sector y las alianzas con agentes estratégicos para hacer frente a este complejo escenario.
«En estos tiempos, difíciles para el sector primario, por las circunstancias de la producción y los grandes retos globales (creciente regulación, tecnificación, digitalización,…), debemos fomentar la colegiación y la unidad y mantener lazos con sindicatos y organizaciones agrarias. Si vamos todos unidos, seremos capaces de hacer nuestro sector más fuerte».
Unas alianzas que extiende a otros agentes, para abogar por el trabajo «de la mano de universidades y entidades pioneras a nivel nacional e internacional en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías en el sector agrario».

Reconocimientos a profesionales del COITACV
Durante el XI Encuentro de la ITA, el COITAVC homenajeó a las y los ingenieros técnicos agrícolas que cumplen en 2024 los 25 y 50 años colegiados. El conseller les hizo entrega de las insignias que reconocen su dedicación a la profesión, cuya actividad abarca desde el diseño de sistemas de regadío hasta la planificación de proyectos paisajísticos, la gestión ambiental o el desarrollo de la industria agroalimentaria.


José Luis Aguirre, que fue reconocido como ‘Colegiado de Honor’, felicitó a todas las y los profesionales que recibieron la distinción y puso el broche de oro al evento reiterando esa llamada a la unidad. «Que este XI encuentro de la ITA sirva a los presentes para compartir sus conocimientos, comprometerse con la excelencia y recordar que somos un grupo de profesionales dedicados a hacer del mundo un lugar mejor para las generaciones futuras. Juntos, podemos hacer grandes cosas. Que este encuentro sea un catalizador para el cambio positivo y el progreso de nuestro campo».